Hace mucho tiempo trabajé como peón en la subsidiaria española de una multinacional de la cosmética. En los nueve meses que estuve allí hice un poco de todo: cargué y descargué camiones, empaqueté cajas, pegué etiquetas, revisé albaranes, participé en inventarios contando infinidad de botecitos varios… Acababa de terminar la carrera y estaba pendiente de comenzar la Prestación Social Sustitutoria (aquello que te obligaban a hacer durante 13 meses si no querías hacer el Servicio Militar, que sólo duraba 9). Necesitaba pasta porque en mi casa no abundaba y yo tenía grandes planes que requerían financiación, como el carné de conducir o mejorar mi inglés en Irlanda… Haciendo los mismos trabajos que yo había un buen número de empleados eventuales con diferentes niveles de formación, desde el más básico hasta la licenciatura universitaria. Todos hacíamos de todo y estábamos permanentemente a disposición de los mandos intermedios, que nos asignaban a las tareas más necesarias en cada momento. El nivel de formación, obviamente, no nos hacía a unos diferentes de otros.
Un día, mientras comíamos en el comedor de la empresa enfundados en nuestros monos azules de trabajo, uno de mis compañeros comenzó a despotricar sobre lo que le habían encargado hacer aquel día. Yo le dije que no había que dramatizar tanto, que en nuestro contrato no se especificaba lo que teníamos o no teníamos que hacer, que éramos peones eventuales sin especialización alguna y que estábamos allí para apoyar en lo que hiciese más falta en cada momento. Aquello que a mí me parecía incontrovertible, a él le sentó fatal, por lo que decidió que no volvería a hablarme desde ese mismo instante. Algún tiempo después me lo encontré de dependiente en una tienda y seguía sin hablarme. Hace mucho que no le veo. Igual ahora, después de mucho quejarse en un sitio y en otro, ya dirige su propia multinacional y hace sólo aquello que el destino tenía reservado para él. Aunque a mí me da que no. En mi opinión, la estrategia del quejica no es una estrategia que te pueda hacer prosperar mucho. Continuar leyendo ‘La estrategia del aprendiz activo’
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