Enfocando

EnfocandoLos que, como los niños, sentimos curiosidad por todo, solemos tener un grave problema: el enfoque. La época que nos ha tocado vivir es tan rica en imágenes, sonidos, sabores, olores, texturas, sensaciones, acontecimientos, conocimientos, posibilidades… que si no tienes muy bien definido lo que te interesa y lo que no, es muy fácil que te disperses, que te pierdas, que te dejes llevar por la entropía.

Os voy a poner un ejemplo que ilustra muy bien lo que os digo. Se trata de uno de mis comportamientos casi patológicos frente al ordenador. Desde hace ya mucho tiempo, utilizo para navegar por Internet el Mozilla Firefox. Una de las características que más valoraba de este navegador (copiada por Microsoft en su Internet Explorer 7) era la navegación por pestañas. Poder abrir un buen número de sitios relacionados en una misma ventana, y luego poder guardar todos ellos de una vez como favoritos agrupados en una misma carpeta, me parecía sumamente útil. Sólo tenía que combatir la permanente desazón que me producía que el navegador pudiese bloquearse por cualquier cosa antes de guardar las direcciones de las páginas en todas las pestañas, y las perdiese todas de golpe (algo que pasaba muy a menudo con SimulBrowse, lo primero que me dejó navegar con pestañas, hace más de 8 años). Ahora, Firefox e Internet Explorer recuerdan el estado de tu navegación antes de un casque, y lo restauran perfectamente al rearrancar si así se lo confirmas. Eso proporciona algo de tranquilidad a mi navegación multipestaña.

Pues bien, resulta que yo abro mi Firefox, cargo uno de mis blogs preferidos y comienzo a leer. Enlace que me encuentro en el texto que creo que me puede interesar, enlace que abro en una nueva pestaña con un simple clic del botón central del ratón (gracias, compañeros de Sandy Day, por el truco). Sigo leyendo y cuando termino de leerme los tres o cuatro posts que tenía atrasados, me doy cuenta de que tengo otras diez pestañas abiertas demandando mi atención. Si el blog con el que empecé estaba realmente enfocado en uno de los temas que más me interesan, toda las pestañas resultan tener contenido que también me interesa mucho y, vaya por Dios, decenas de enlaces. En una hora la cosa se desmadra completamente y tengo más pestañas abiertas de las que me puedo leer en todo el tiempo libre de una semana entera.

Está claro que Internet es la perdición para aquellos que sentimos curiosidad por todo. Es increíble la cantidad de gente con tus mismos intereses a la que puedes leer y escribir sin moverte de tu casa. Es increíble la cantidad de conocimiento y experiencia almacenados de manera altruista en la red. Es increíble lo extremadamente conectado que parece en tu navegador el extenso y desligado mundo en que vivimos. Es natural que uno se disperse. Semejante entropía es difícil de abarcar con un solo cerebro, y más si, como les gusta decir a algunos, sólo usamos el diez por ciento de su capacidad.

El ejemplo que he expuesto para la navegación en Internet podría extenderse a otros ámbitos de la vida. Por ejemplo, cuando yo era pequeño, en mi casa teníamos un televisor en blanco y negro, con dos canales: TVE y el UHF. No había mando a distancia, así que casi siempre veíamos el mismo canal. Luego llegó la tele en color, y el mando a distancia, y Tele 5, y Antena 3, y otras, y la cosa se fue animando. Ahora, con la TDT, tengo 23 canales entre los que elegir o, simplemente, hacer zapping. Otro ejemplo ilustrativo es la diferencia entre los supermercados de barrio y los de las grandes superficies. En los primeros te encuentras dos o tres tipos de tomate frito, sin problema, elección fácil. En los segundos, puedes tener el doble, el triple o toda una estantería. Si tienes la más mínima duda, estás perdido. Entropía, más entropía.

¿Qué podemos hacer para no descentrarnos? ¿No pulsar en los enlaces? ¿No hacer zapping? ¿Comprar siempre el mismo tipo de la misma marca de tomate frito? ¿Y vamos a poder aguantar la curiosidad de leer, ver o degustar algo nuevo? Lo dudo. Otra solución sería aumentar nuestra utilización del cerebro un, digamos, cuarenta por ciento más. Con un cincuenta por ciento seguro que seríamos capaces de seleccionar sólo la información que nos interesa, separando el grano de la paja, leyendo menos con más efecto; seguro que seríamos también capaces de encender la televisión solo para ver ese programa, serie o película que nos interesa, en el momento más adecuado, con la ayuda de un procesado ultrarrápido de las 23 programaciones diarias disponibles; y seguro que sabríamos elegir el mejor tomate frito para siempre con sólo procesar, de manera también ultrarrápida, la información nutricional de todas y cada una de las opciones.

Ni matar la curiosidad es bueno, porque es una de las sales de la vida, ni llegar a un cincuenta por ciento de eficiencia cerebral es algo que parezca ni remotamente alcanzable, así que habrá que buscarse otros métodos. Cuando apunto con mi cámara a mi hijo, tengo un objetivo, una meta: quiero tener una foto que, dentro de unos años, me recuerde cómo era de niño, qué era lo que le hacía feliz. Quiero tener para siempre uno de esos momentos que nunca se volverán a repetir. Una meta clara, que requiere un enfoque preciso. Si la foto sale desenfocada, rápidamente la repito poniendo más atención en el enfoque. Igual en otros ámbitos de nuestra vida sólo se trata de tener muy, muy claras las metas, y enfocarse en actividades que nos acerquen a ellas, eliminando todas aquellas que no contribuyan. Si nos amenaza la dispersión, si desenfocamos, lo mejor es volver a repasar mentalmente nuestras metas, y volver a enfocar. Y así, una vez tras otra, acostumbrar a nuestra mente y nuestros sentidos a trabajar continuamente enfocados.

Es fácil decirlo. Hacerlo, no lo es tanto.

12 Responses to “Enfocando”


  1. 1 Toni 3 \03UTC marzo \03UTC 2007 a las 1:59 pm

    Muy interesante.

    Me identifico plenamente con lo que has escrito. Tengo una mente muy inquieta desde que era pequeño (ahora tengo 26 o sea que no soy muy viejo tampoco :)) y una necesidad interna por querer hacer y aprender tantas cosas que, a mí por lo menos, me genera estrés.

    No soy capaz de controlar plenamente mi dispersión, y el simple hecho de centrarme en una solacosa me cuesta. Si se trata de una tarea de un día no, pero si hablamos por ejemplo, de un proyecto personal de meses, siempre, sin saber cómo ni por qué, me acabo desviando del objetivo inicial y tengo que parar como dices tú muy bien para aplicar disciplina de nuevo.

    Alguna vez he intentado encontrar algún libro o similar que enseñase a usar de manera eficiente una mente hiperactiva pero no he encontrado nada al respecto… Deberemos escribirlo entonces ???

    Buen fin de semana. Toni.

  2. 2 El Ratonero 3 \03UTC marzo \03UTC 2007 a las 9:30 pm

    Maravilla!! No soy al unico que le pasa lo de las pestañitas😀 Ya creía que lo mio era un comportamiento patológico digno de estudio y resulta que le pasa a alguien más. Enhorabuena por tu blog, estoy encontrando en él un reflejo de mi propia existencia.

  3. 3 José 4 \04UTC marzo \04UTC 2007 a las 2:21 am

    Tu post me interpreta completamente.De echo llegué hasta ti sin proponermelo,es parte del hermoso camino de internet.

  4. 4 mindmapero 4 \04UTC marzo \04UTC 2007 a las 7:39 am

    Gracias por tu comentario, Toni.

    Yo también me identifico plenamente con lo que escribes en él.

    Por una parte, soy de mente inquieta desde que puedo recordarlo. Eso me somete a una lucha constante conmigo mismo que, sin duda, me genera estrés.

    Por otra parte, tengo los mismos problemas con los proyectos a largo plazo. En mi caso, suelo empezar con mucha fuerza, para después desinflarme a mitad de camino, y terminar tomando sólo las medidas de urgencia necesarias para cerrarlo in extremis. Eso sí que me genera estrés. Sobre todo si el proyecto es de trabajo. Con los proyectos personales uno puede ser más tolerante, pero tener un proyecto de trabajo, como me ha ocurrido a veces, aparcado hasta encontrar el tiempo y, sobre todo, las ganas, de retomarlo, es de lo más estresante. Y ese estrés me lo causa el Pepito Grillo que llevo siempre en la cabeza, para recordarme que los buenos profesionales no se dejan las cosas a medias.

    Yo he leído un buen número de libros sobre organización personal, pero no debo haber encontrado aún El Libro, porque aún no he resuelto mi problema. En cuanto lo encuentre, serás el primero en saberlo… y si no lo encuentro, igual podemos empezar a escribirlo😉

    /Paco

  5. 5 mindmapero 4 \04UTC marzo \04UTC 2007 a las 8:16 am

    Bienvenido, Ratonero.

    Gracias por tu comentario.

    He leido unos cuantos posts de tu blog, y ya me he puesto el feed en el Netvibes.

    Muy interesante tu descripción de la elaboración de los jamones. Los procesos de fabricación de las cosas siempre han despertado mi curiosidad. Siempre que me topo con alguien que conoce alguno, pregunto hasta que lo puedo ver completo en mi mente ¡Si es que me gusta todo!😉

    También me ha parecido muy interesante el post de título “La lección imprescindible”, que está muy en línea con la búsqueda que inicio en Ordenando mi entropía.

    /Paco

  6. 6 mindmapero 4 \04UTC marzo \04UTC 2007 a las 8:31 am

    Bienvenido, José.

    Gracias por tu comentario.

    He visitado tu blog y me ha sorprendido mucho ver que quien me escribía era un médico chileno. ¿Cómo has llegado hasta aquí?

    Me gusta la idea que has puesto en práctica de enseñar a la familia a hacer blogs. El de ismael es aún incipiente, pero el de Amanda ya tiene “chicha”, como decimos por aquí. Tienes que decirle a Amanda que arregle el enlace al blog de su hermano.

    Yo tengo un IMC=26,17. Mi hijo me dice “vaya tripa más grande, papáaaa”. Es verdad, los niños no mienten😉

  7. 7 Enrique Gabriel 4 \04UTC marzo \04UTC 2007 a las 4:38 pm

    Y yo crei que era el único al que le pasaba esto. De hecho, llegue a tu post abriendo otra pestaña en el firefox mientras leia otro blog🙂.Tengo mas de 10 Gb de información sobre temas que me interesan en el rígido, por lo que me tuve que armar un programa para leer lo mas importante. Y no solo con Internet, tengo una pila de libros por leer todavía (hasta me apunté en un curso de fotolectura para acelerar un poco el proceso).

  8. 8 El Ratonero 5 \05UTC marzo \05UTC 2007 a las 11:24 am

    Gracias por el comentario, a todos nos vienen bien que ns digan el tu blog es interesante de vez en cuando😀

  9. 9 alberto 5 \05UTC marzo \05UTC 2007 a las 7:00 pm

    Congratulations de otro interesado por todo…sobre esa sensación de “overflow”, de vértigo ante todo los apasionantes estímulos que nos asaltan a la vez, me remito al maestro Borges y, en concreto, a su historia sobre El Aleph http://www.jorgeluisborges.galeon.com/borges11.htm.

    Un párrafo: “Arribo, ahora, al inefable centro de mi relato, empieza aquí, mi desesperación de escritor. Todo lenguaje es un alfabeto de símbolos cuyo ejercicio presupone un pasado que los interlocutores comparten; ¿cómo transmitir a los otros el infinito Aleph, que mi temerosa memoria apenas abarca? (…) el problema central es irresoluble: La enumeración, si quiera parcial, de un conjunto infinito. En ese instante gigantesco, he visto millones de actos deleitables o atroces; ninguno me asombró como el hecho de que todos ocuparan el mismo punto, sin superposición y sin transparencia. Lo que vieron mis ojos fue simultáneo: lo que transcribiré sucesivo, porque el lenguaje lo es. Algo, sin embargo, recogeré. (…)”

    Un abrazo de

    Alberto

  10. 10 Desde la torre de chips 7 \07UTC marzo \07UTC 2007 a las 9:41 pm

    Al fin he podido visitar tu blog…
    Te comprendo, sí. Yo también tengo curiosidad por todo. ¡ Ah la bendita curiosidad! ¿ Cómo podría haber seguido hacía adelante sin ella? Por eso me hice periodista. Es un medio estupendo para asomarse a todo: hoy como funciona por dentro un teatro, mañana la agenda de un político en campaña electoral, el otro cómo se hace el vino o el aceite en una cooperativa argandeña. Por eso y para intentar comprender al ser humano.
    Ultimamente estoy en crisis, eso sí, la virtualización creciente de mi trabajo y las duras condiciones de este mercado laboral me han hecho perder la pasión con que empecé.
    Pero gracias por recordarme el porqué me dedico a esto.
    Y ¡ ojalá los días tuviesen 48 horas, sí! No sólo por todas las cosas que hay que investigar, aprender, contemplar, disfrutar… también por todas las personas que hay por descubrir y por las que hay que disfrutar.

  11. 11 Ner 1 \01UTC octubre \01UTC 2008 a las 12:14 pm

    Tengo una prima autista y una ahijada hiperactiva.

    Las dos tienen el mismo problema pero en extremos opuestos.

    La autista se concentra completamente en lo q está haciendo (q puede ser girar una taza con la mano) y no ve nada de lo q ocurre fuera de su objetivo.

    La hiperactiva no consigue concentrarse en nada, cualkier mosca q pase volando la distrae y termina dejando todo a medias. Además se aburre constantemente, nada la satisface.

    Los extremos casi nunca son buenos, supongo que el truco está en encontrar un punto intermedio en el

  12. 12 Ner 1 \01UTC octubre \01UTC 2008 a las 12:15 pm

    joe! otra vez le di al ENTER antes de tiempo… q manazas soy!!

    Decía: el truco está en encontrar un punto intermedio en el que te encuentres cómodo y a gusto ctgo mismo.
    😉


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