El entorno

Cambio de ServidoresEl entorno en el que nos desenvolvemos a diario condiciona en gran medida nuestras acciones, y nuestro rendimiento. Nuestro cuerpo es una máquina sensible que responde inmediatamente a los estímulos externos. La química del cuerpo es compleja, sustancias como la adrelanina, la serotonina y la dopamina intervienen en nuestro estado de euforia, nerviosismo, tristeza o cansancio. A mí la adrenalina es la que me suele jugar malas pasadas. Hay situaciones en las que, de repente, noto que el corazón se me pone a cien, y la voz me tiembla. Normalmente me ocurre cuando me arranco a hablar en público ante una audiencia muchas veces no tan desconocida como cabría esperar por la magnitud de mi reacción; o cuando me encuentro en la necesidad imperiosa de responder con vehemencia en una discusión personal o de grupo. Son reacciones exageradas de mi cerebro que no consigo controlar en los primeros momentos… luego parece ser que cojo confianza y mis niveles de adrenalina disminuyen hasta los valores propios de un entorno seguro y controlado.

Por supuesto, el entorno no es sólo cuestión de audiencias expectantes o reuniones estresantes; los sonidos, los olores, la temperatura, la velocidad, el equilibrio, y otros muchos factores físicos, son también determinantes. Pero para mí, en mi trabajo, y en mi vida personal, no hay factor más importante que influya en el entorno que el humano. Si alguien me retira la palabra, o incluso sólo el saludo, me entristece; si dos compañeros discuten en un despacho cercano, me desconcentra; si dos personas cerca de mí hablan bajito y se ríen en alto, me hacen sentirme violento; si una persona se dirige a mí para criticar a otra, me molesta; y así podría seguir un buen rato poniendo ejemplos de actitudes humanas que afectan negativamente al entorno.

Afortunadamente, hay actitudes humanas que consiguen todo lo contrario: generan un entorno en el que el cuerpo y la mente, tanto propios, como de los demás, se encuentran cómodos, en el que las sustancias que controlan nuestras reacciones se encuentran en sus niveles normales. Ese es el entorno que favorece el rendimiento, porque facilita la alegría, el optimismo, el compromiso, la concentración, la confianza, la seguridad. Nuestra responsabilidad es participar activamente en la creación de ese entorno, para nosotros mismos y para todos los que nos rodean, para las personas que queremos, para las que apreciamos en mayor o menor medida, o para aquellos con los que, simplemente, nos ha tocado compartir gran parte del día.

Tenemos la oportunidad de influir muy positivamente en nuestro entorno. No la desaprovechemos. Para todos aquellos que ya han aprovechado esa oportunidad, ahí va mi agradecimiento:

  • Gracias a los que saludan, a los que bromean, a los que sonríen, a los que miran, a los que guiñan.
  • Gracias a los que regalan, a los que invitan, a los que comparten, a los que dan, a los que agradecen.
  • Gracias a los que llaman, a los que responden, a los que felicitan, a los que se acuerdan.
  • Gracias a los que no temen preguntar y a los que no dudan en contestar, a los que cuentan y a los que escuchan, a los que escriben y a los que leen.
  • Gracias a los que se esfuerzan, a los que se entregan, a los que se apasionan.
  • Gracias a los que buscan el lado positivo, a los que encuentran los fallos, a los que los reconocen, a los que se levantan y siguen.
  • Gracias a los que comprenden, a los que toleran, a los que perdonan, a los que ayudan, a los que apoyan, a los que confían.
  • Gracias a los que sueñan, y a los que se preocupan por lo que quita el sueño a los demás.

Porque son ellos, y sólo ellos, los que hacen que todo sea más fácil y merezca realmente la pena.

4 Responses to “El entorno”


  1. 1 alberto 6 \06UTC marzo \06UTC 2007 a las 1:31 pm

    Pues muchas gracias desde luego a tí, por ese post que mejora nuestro ciberentorno!🙂

    …por un rato, en la pantalla no hay un e-mail con un nuevo marrón, ni una noticia chunga en un diario on-line, sino estas reflexiones que nos llevan a temas tan distintos y tan positivos!🙂

  2. 2 Tín 6 \06UTC marzo \06UTC 2007 a las 4:27 pm

    Efectivamente la Entropía nos rodea, nos arrulla, nos embelesa y nos agobia… Es una dama sensual y sutil que inevitablemente vive con nosotros y con la que nos hemos acostumbrado a vivir, en algunos casos tan celosamente, que llegamos hasta sentir celos de la entropía agena…

    Creo, sinceramente, que tu entropía podría mejorar tender a disminuir si dejaras de perder el tiempo en escribir blogs y dedicases mas tiempo a ordenar.

    Saludos

    Tín

  3. 3 El Ratonero 6 \06UTC marzo \06UTC 2007 a las 9:49 pm

    Estoy en desacuerdo contigo Tin. El hecho de sentarse y escribir un blog o cualquier otra cosa supone un esfuerzo de concentraciín, un ordenar los pensamientos que se agolpan en la cabeza para darles forma y sentido. Es un hecho que, por ende, reduce la entropia misma.

  4. 4 Ner 29 \29UTC septiembre \29UTC 2008 a las 5:31 pm

    Gracias a ti por esa capacidad que tienes de vivir😉


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