Mañana empiezo

Uno de eneroNo falla, todos los años, lo mismo. Suele ocurrir el día de Reyes. Estoy montando con mi hijo el castillo de Robin Hood (2006), o la isla de Peter Pan (2007), y mientras ensamblo una pieza con otra, que hay que ver lo entretenido que es, que más parece un regalo para el padre que para el niño, hago repaso mental de todos los propósitos para el nuevo año. Por supuesto, ya pensé en esos propósitos en la Nochevieja, antes de tomarme atropelladamente las uvas, pero resulta que uno de los propósitos más importantes, o, al menos, el más recurrente, es casi imposible de cumplir hasta que terminan por completo las fiestas navideñas. La dieta para adelgazar un poco y librarme de esos kilos que la amable doctora del reconocimiento médico anual de la empresa me dijo que me sobraban, hay que empezarla después de Reyes, es el mejor día, sin duda.

Los que pensamos que tenemos un buen número de cosas que mejorar o cambiar completamente en nuestra forma de actuar, estamos siempre buscando el día perfecto para que se opere el milagro. Mañana empiezo, nos decimos cada domingo. El lunes es buen día para empezar cualquier cambio. Es el inicio de la semana laboral. Se supone que has tenido todo el fin de semana para reflexionar y preparar tu lista de mejoras y cambios, y tu estrategia para conseguir llevarlos a cabo. Si luego los planes se tuercen, y el lunes se lía de tal manera que es imposible empezar a ejecutar nuestro plan maestro, pues no hay que preocuparse, tan solo resta aparcarlo hasta el lunes siguiente. Total, son sólo 7 días. Si un lunes no lo consigues, y el siguiente tampoco, ni el siguiente, entonces cambias la estrategia sobre la marcha, y esperas al último día del mes para decirte “Mañana empiezo”. A veces la planificación por meses tampoco consigue moverte a la acción, y entonces recurres a los comienzos de temporada: cuando empiece el cole del niño, cuando abran la piscina, cuando volvamos de vacaciones… Y si recurrir a las temporadas también falla, entonces ya sólo nos queda la Nochevieja, y la mañana de Reyes. Alguien me dijo que es en enero cuando más inscripciones se reciben en los gimnasios. No me extrañaría nada.

En esa batalla continua contigo mismo por encontrar el día perfecto para el milagro del cambio radical, la postergación es tu fiel compañera. Lo que sea que quieras cambiar, lo que sea que tengas pendiente de hacer desde ni se sabe ya cuándo, puede esperar. No te vas a poner a hacer cambios radicales sin encontrar la fecha más adecuada para hacerlos todos de una vez ¿verdad? Pues eso.

En el periodo que trascurre entre esos días perfectos, uno si que va haciendo pequeños cambios, esos que te permiten ir tirando: cortarse el pelo, por ejemplo, que con estas greñas y el vendaval que dice el del tiempo que se avecina, voy a parecer Michael Jackson cuando cantaba con los otros cuatro; limpiar el coche por fuera y por dentro, donde una fina capa de migas de pan, fragmentos de gusanitos de ketchup, y algún resto de plastilina, cubre la tapicería y el suelo de la zona de pasajeros; cambiar la bombilla del baño, montar la estanteria nueva del trastero, ordenar la pila de DVDs…

Los cambios importantes, sin embargo, los reservamos para esos días milagrosos en los que todo debe cambiar de golpe: empezaré la dieta, seré puntual, prepararé mis reuniones antes de acudir a ellas, presentaré el informe mensual todos los meses y el plan anual todos los años, cambiaré mi sistema de gestión del tiempo, desmontaré todas las pilas de papeles que tengo en el despacho, leeré más y con más orden y enfoque, empezaré a escribir un blog…

Me da que no es buen sistema. A mí, por lo menos, no me está resultando. Soy un experto postergador, no cabe duda. Igual es porque los días perfectos para empezar todo de golpe, simplemente, no existen. Igual lo que tengo que hacer es ir poco a poco, empezar a dar pasitos pequeños y ser constante, y no dejar de andar nunca, hasta que llegue al final del camino que me haya propuesto, que será, sin duda, el punto de comienzo del siguiente camino. Después de muchos años, me he dado cuenta de que en gran número de situaciones lo más difícil es empezar, luego uno coge carrerilla y tira para adelante.

Yo hace tiempo que tengo hecha la lista de todo lo que quiero cambiar, pero ahora, a diferencia de como he estado haciendo toda la vida, no voy a esperar a que llegue el día perfecto para el cambio radical. Elegiré una o dos de esas cosas, y me concentraré en ellas.

Mañana empiezo.

5 Responses to “Mañana empiezo”


  1. 1 Toni 10 \10UTC marzo \10UTC 2007 a las 2:13 pm

    Brillante, realmente brillante, me ha gustado mucho😀

    Precisamente vengo de hacer cosas que tenía postergadas …

    Cuando dices:

    Me da que no es buen sistema. A mí, por lo menos, no me está resultando. Soy un experto postergador, no cabe duda. Igual es porque los días perfectos para empezar todo de golpe, simplemente, no existen. Igual lo que tengo que hacer es ir poco a poco, empezar a dar pasitos pequeños y ser constante, y no dejar de andar nunca, hasta que llegue al final del camino que me haya propuesto, que será, sin duda, el punto de comienzo del siguiente camino. Después de muchos años, me he dado cuenta de que en gran número de situaciones lo más difícil es empezar, luego uno coge carrerilla y tira para adelante.

    No puedo estar más de acuerdo la verdad.

    Otra cosa, hay dos épocas que nunca debes escoger para empezar a ir al gimnasio, las que coinciden con la operaciónvoyaenseñarelbañadorytengolorzas y la operaciónhecomidoturronescomouncerdoytengoqueadelgazarcomosea. Por qué? pues porque todo el mundo elige el mismo momento para hacer “ejercicio” y eso agobia mucho … además, cuando todos empiecen a desistir de sus objetivos (en el resto de épocas al gimnasio no van ni los monitores) también te arrastrarán a ti a rendirte poco a poco si no te das cuenta …

    Buen finde. Toni.

  2. 2 Enrique Gabriel 10 \10UTC marzo \10UTC 2007 a las 5:58 pm

    Totalmente de acuerdo con vos. Como en casi todas las cosas de la vida, lograr un cambio es cuestión de voluntad y firmeza. Y no solo para comenzar, sino para evitar distraerte con otra cosa en el camino. Esa es la mejor metodología que existe (pero la mas complicada).

  3. 3 Myru 19 \19UTC marzo \19UTC 2007 a las 12:49 pm

    “En esa batalla continua contigo mismo por encontrar el día perfecto para el milagro del cambio radical, la postergación es tu fiel compañera”… Me pienso apuntar la frase (y citarla con la debida referencia). Sólo puedo añadir un apunte del canalla más poeta de este lado del mar “Que gane el quiero la guerra del puedo” Joaquín Sabina.

  4. 4 Nerashte 29 \29UTC septiembre \29UTC 2008 a las 9:50 pm

    muy bonita reflexión y estoy segura de q la pusiste en práctica… pero me temo q yo nunca llegaría a ser tan estricta… y menos conmigo misma… la vida ya es suficientemente dura como para amargarnos a nosotros mismos siendo tan exigentes…

    Hace años q estoy en paz conmigo y con mi mundo… vivo la vida paseando cada dia… no tengo prisa, ni voy a ninguna parte. No tengo altas metas, ni ambiciones.

    Sigo odiando los dias de lluvia y disfruto de los días de sol.

    Pero coincido en una cosa contigo, es mejor vivir el presente… ayér ya se fue y mañana vete tu a saber por dnd saldrá

    Besisss


  1. 1 Historia de un post singular en un blog modesto « Ordenando mi entropía Trackback en 2 \02UTC mayo \02UTC 2007 a las 11:29 am

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