Nos pasamos la vida buscando

BuscandoPasa con las cosas que escondemos en cajones tan repletos que casi no se pueden cerrar, pasa con los papeles en las pilas que se amontonan aquí y allá, pasa con los programas en el interminable y descontrolado menú inicio de Windows, pasa incluso con los alimentos en el frigorífico… En realidad pasa casi con todas las cosas que amontonamos en nuestras vidas. Lo que no está en primera fila parece no existir.

Unas veces uno no se acuerda muy bien de dónde puso algo – unas llaves, un recibo, un programa, cualquier cosa – y tiene que profundizar en sus cajones, en sus pilas de papeles, en su menú de inicio, hasta que o bien consigue encontrarla, o bien se replantea si la necesidad que tiene de ella justifica suficientemente el esfuerzo empleado para buscarla. Otras veces, ordenando o curioseando en un espacio de almacenamiento (cajón, armario, disco duro…), uno encuentra sorprendido cosas que no recordaba que había dejado allí. Vamos, que unas veces uno no encuentra lo que busca, y otras, encuentra lo que no busca.

Nos pasamos la vida buscando. Y no me refiero aquí a la búsqueda permanente del sentido de nuestras vidas, de la sabiduría, de nuestro yo interior o de la persona que nos complementa y nos hace felices. Me refiero a cosas más mundanas, más físicas, o electrónicas. Sólo tienes que repasar mentalmente al final de un día, antes de acostarte, todo lo que has hecho ese día, para darte cuenta de que en muchas de tus actividades había una búsqueda. Yo ayer en el trabajo busqué correos antiguos en mi Outlook en dos ocasiones; los necesitaba para elaborar otros nuevos sobre temas relacionados. También busqué información en Internet sobre una función de PHP que a un compañero parecía no estar funcionándole. También realicé varias búsquedas en la base de datos de la aplicación web principal de nuestra empresa, porque un cliente necesitaba cierta información. Terminé mi jornada laboral buscando entre mis favoritos un par de artículos para imprimirlos y leerlos en el tren, de camino a casa. Pero las búsquedas no se limitaron al entorno profesional: también busqué por la mañana una corbata a juego con la camisa de rayas azules que me puse, y un paquete de chicles de esos que consiguen que me sobreponga al sopor de una sobremesa sin siesta. Por la noche, después de cenar, y para enseñárselos a mi mujer, busqué en Internet un par de artículos sobre los resultados de unas investigaciones médicas publicados recientemente.

Como decía, nos pasamos la vida buscando. Siendo una actividad tan frecuente, resulta importante analizar el tema de las búsquedas con el fin de hacerlas lo más efectivas y eficientes que sea posible. ¿Qué buscamos? ¿Por qué lo buscamos? ¿Dónde lo buscamos? ¿Cómo lo buscamos?

El qué y el por qué se podría resumir en que “buscamos cualquier cosa que necesitamos en un determinado momento, porque no la tenemos delante de nuestras narices en ese preciso instante”. Si alguno de vosotros quiere profundizar más en el qué y el por qué, puede elaborar dos listas (mejor si son mapas mentales). En una, poned todo lo que busquéis habitualmente: correos, recibos, garantías de aparatos, llaves, pilas… En otra, poned las razones más habituales para buscarlas: porque necesitáis la información que contenía un correo para elaborar otro, porque tenéis que pasar los gastos del mes a la empresa y hay que adjuntar los recibos, porque se os ha estropeado el video y aún está en garantía, porque necesitáis ir al trastero para coger la ropa de verano, porque al reloj de la mesilla ya no se le ven los números… Luego, categorizad y agrupad los diferentes elementos de las listas (fácil si hicisteis mapas mentales), y analizad el conjunto. Podréis sacar algunas conclusiones e incluso empezar a elaborar estrategias para encontrar más rápidamente el tipo de cosas que más frecuentemente buscáis, o aquellas que buscáis por razones más poderosas.

En cuanto al dónde, yo creo que hay dos situaciones de búsqueda bien diferentes:

  • La de buscar entre las cosas que sabes que tienes en algún lado de tu casa, o de tu lugar de trabajo, o de cualquier espacio físico, electrónico o virtual bajo tu control.
  • La de buscar entre las cosas que sabes, o intuyes que deben de existir en algún sitio, pero no en tus dominios ni porque tú las hayas puesto ahí

Tras analizar mi qué personal, he llegado a la conclusión de que las cosas que busco normalmente en “mis dominios” son aquellas que uso con suficiente poca frecuencia como para que me dé tiempo a perderlas entre un uso y otro. Y ese “perderlas” puede significar dos cosas: que olvide dónde las puse o que no lo olvide pero alguien las cambie de lugar sin avisarme. Es muy raro que pierda las gafas, porque las uso todos los días, pero no es raro que pierda las últimas pilas compradas, porque mientras esperan en un cajón (que no siempre es el mismo) a que el aparato correspondiente agote su carga, puede pasar de todo, hasta que se me olvide si realmente compré esas pilas de recambio.

Finalmente, pensemos un poco en el cómo. El cómo actual lo conforman el conjunto de estrategias y herramientas que empleamos en la actualidad para encontrar lo que necesitamos en un preciso instante. El cómo óptimo lo conformarían el conjunto de estrategias y herramientas más eficientes para encontrar lo que necesitamos en el menor tiempo posible y con el menor esfuerzo posible. Cualquiera puede hacerse una lista (o un mapa mental, insisto), en el que enumere sus estrategias y herramientas de búsqueda actuales. Para nuestras cosas, las que se supone que están bajo nuestro control, la memoria es el primer recurso: si te acuerdas de dónde lo pusiste, y aún sigue ahí, fantástico. Pero cuando la memoria falla, y lo hace, hay que recurrir a otros métodos. La mejor estrategia para encontrar algo a la primera es no tener que buscarlo. Yo nunca tengo que buscar la escoba, o la fregona, porque siempre están en el mismo sitio. Su cualidad de “sucias” restringe enormemente el número de sitios en los que se me ocurriría ponerlas. Así pues, la estrategia está clara: cada cosa debe tener su lugar, su espacio físico permanente, al que debe volver a descansar tras su uso. ¿Y cuando muchas cosas comparten el mismo espacio físico? Si el espacio físico es grande, es obvio que debemos acotarlo. Localizar las pilas en el estudio, en el que hay unos diez cajones, tres cubiletes, una mesa, dos estanterías, un armario y un altillo, no va a ayudar mucho cuando tengamos que buscarlas. Localizar el ordenador en el estudio sí es, sin embargo, bastante razonable. En el fondo es una cuestión de proporciones relativas entre contenido y continente: para el ordenador, basta una habitación; para las pilas, lo mejor es tener “el cajón de las pilas”. ¿Y cuando a pesar de tratarse de un espacio físico reducido, muchas cosas comparten el mismo (libros en una estantería, carpetas en un cajón…)? Entonces no hay más remedio que recurrir a una buena organización: el orden alfabético, los índices, las bases de datos y cosas de esas.

No sólo se pierden en nuestros dominios las cosas físicas, esas que pululan por la casa, la oficina, el trastero, el maletero del coche… Los discos duros de los ordenadores actuales son tan enormes, los soportes ópticos tan baratos, las cámaras de fotos digitales tan frecuentes, las redes P2P tan ubicuas, y los recursos gratuitos de Internet tan extensos, que nuestros discos duros se llenan de fotos, videos, canciones, documentos y programas a una velocidad tal que no sólo es mucho mayor que la velocidad a la que podemos consumirlos, sino incluso mayor a la velocidad en que podemos organizarlos. Esta entropía electrónica es similar a la física, y la mayoría de las técnicas usadas para buscar en la segunda, pueden tener éxito en la primera. Afortunadamente, en nuestros dominios electrónicos tenemos la ayuda de los buscadores de escritorio. Hay algunos de esos programillas que son realmente buenos.

En los dos o tres párrafos anteriores me he extendido un poco sobre el dónde y el cómo de las búsquedas en la primera situación que describía, es decir, en la situación en la que buscas entre tus cosas, en tus dominios. La segunda situación, la de buscar entre las cosas que sabes, o intuyes que deben de existir en algún sitio, pero no en tus dominios ni porque tú las hayas puesto ahí es bien diferente. Mientras que la primera podríamos definirla como una “búsqueda localizadora acotada”, la segunda podríamos definirla como una “búsqueda exploratoria ilimitada”. Es el tipo de búsqueda que hacemos por todas las tiendas de abalorios/corbatas de nuestra ciudad cuando buscamos un regalo para nuestra pareja, o el rebuscar y hojear durante horas nuestras librerías preferidas hasta toparnoa con el próximo libro físico que leeremos. Pero, sobre todo, es el tipo de búsqueda que realizamos cuando abrimos el navegador, y nos metemos en Internet. Yo recuerdo nítidamente cuando hace unos años, para mí, Internet era el portal de Netscape. Allí había una cajita que me permitía introducir una palabra como quien mete la llave en una cerradura, con la intención de abrir la puerta y entrar en un mundo hasta entonces cerrado. A lo largo de estos años las cosas han cambiado, y ahora sé que aquella cajita es una de las menos importantes. Internet es ahora brutalmente enorme, un universo en continua expansión, y para tanta enormidad el número de puertas con cerradura tipo cajita ha proliferado ostensiblemente. Ahora hay decenas de buscadores, desde los más genéricos a los más específicos; se han desarrollado ampliamente los sistemas de recomendación y las redes sociales, en los que otros internautas te pueden ayudar a encontrar lo que buscas; existen multitud de directorios por idioma, por país, por temática; hay sistemas online de almacenamiento y compartición de favoritos que te permiten buscar entre lo que otros muchos ya han encontrado…

Tengo que finalizar este artículo porque necesito buscar unas cosas…😉 pero no lo haré sin antes invitaros a volver por aquí para seguir dándole vueltas al tema de las búsquedas, que con estas reflexiones no ha hecho más que empezar. Mis próximos artículos en esta categoría serán mucho más breves, más enfocados y más prácticos. Plantearé las mejores estrategias y herramientas que en cada una de las situaciones uso yo y toda la gente que conozco. Tengo muchas cosas que contaros, y quiero hacerlo bien.

5 Responses to “Nos pasamos la vida buscando”


  1. 1 gruposifulanointegracion 22 \22UTC abril \22UTC 2007 a las 9:50 am

    Tienes razón nos pasamos la vida buscando cosas y razonamientos. Buen artículo, saludos

  2. 2 Enrique Gabriel 30 \30UTC abril \30UTC 2007 a las 5:59 pm

    Muy buen artículo. La verdad es que nunca me había puesto a analizar el tema de las búsquedas, pero mirándolas desde tu óptica me di cuenta que pierdo mucho tiempo y pierdo muchas oportunidades por algo que se podría mejorar bastante.

  3. 3 Nacho Gallego 1 \01UTC mayo \01UTC 2007 a las 5:51 pm

    Bueno Francisco, que decirte. He llegado al final de tu artículo, algo raro en mi últimamente que siempre leo con prisas y entre lineas (aunque te reconozco que algunas lineas me he ido saltando).

    Me recordaba mucho mis reflexiones hace casi 5 meses, agobiado por las búsquedas en internet, que me llevaron a crear BuscaTema y explorar formas de gestionar información. Yo me centre en buscar en la web, aunque en la vida tampoco encuentro todo lo que busco.

    Han sido unos meses de ordenar un poco la entropía de mis búsquedas, de generar infinidad de herramientas, de explorar los buscadores personalizados, el RSS, … y lo que me queda. Hoy viendo tu ecosistema en Netvibes me di cuenta de que por allí puedo compartir algunas de estas herramientas. Supongo que en unos días me ponga a ello.

    Mientras te leía me surgía el impulso de compartirte mi herramienta personal de gestión y búsqueda de información, mi PIRSSI. Es mi intento de enfrentarme a internet con mis propias armas y haciendo accesible la información que me interesa. Herramientas RSS optimizadas para mis búsquedas, que voy ampliando poco a poco …

    No me enrollo, me alegro de leerte, y te siento en la misma frecuencia.

  4. 4 Ner 1 \01UTC octubre \01UTC 2008 a las 2:34 pm

    q poetico te ha kedado el artículo…

    Lo de las pilas, yo creo q las venden con patitas para q se escondan mejor :p


  1. 1 mitsubishi pajero outlander Trackback en 19 \19UTC septiembre \19UTC 2015 a las 3:57 pm

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s





A %d blogueros les gusta esto: