La importancia de un arranque planificado

Arranque PlanificadoSeis de la mañana. Suena el despertador. ¿Lo vas a apagar a oscuras y seguir remoloneando en la cama, o te vas a levantar? Si lo apagas y no te levantas, corres el riesgo de quedarte dormido. “Bueno, yo es que le doy al botón de snooze, ese que hace que el despertador salte cada cinco minutos”, me dirás. O sea, que no te vas a levantar hasta que no tengas ya más remedio. ¿Así quieres empezar el día? ¿Así vas a empezar hoy todas tus actividades?

Os voy a contar un secreto: yo me levanto todos los días a las seis de la mañana. “Ya, pues vaya cosa”, diréis. Un momento, un momento, que no os lo he contado todo. Hay dos detalles importantes: uno es que he dicho todos los días, y eso incluye los sábados y los domingos… y otro es que los días laborables no suelo salir de mi casa hasta las ocho y media, para llegar al trabajo una hora más tarde. Ahora es cuando os puede empezar a picar la curiosidad: “Si no sales hasta las ocho y media, y no empiezas a trabajar hasta las nueve y media, ¿para qué demonios te levantas tan temprano?” Fácil: eso me da todos los días una hora y media o dos horas de silencio e independencia para mis cosas personales. Normalmente me levanto, me ducho, me afeito, me visto, me preparo el desayuno, y me siento frente al ordenador sin ningún plan concreto. Los sábados y los domingos me suelo ahorrar formalidades y me siento directamente en el ordenador, pocos minutos después de levantarme. Unas veces empiezo consultando las estadísticas del blog, viendo cómo ha ido la cosa durante la noche, cuando es de día al otro lado del Atlántico. Otras veces comienzo leyendo las noticias tecnológicas en mi pestaña “Tecnologías” de netvibes (la he pasado al ecosistema, así que si te la quieres añadir, pulsa aquí: Añadir a Netvibes), o leyendo los últimos artículos de los bloggers de mi blogroll. La cuestión es que casi indefectiblemente termino con el Firefox lleno de pestañas abiertas con lecturas inconclusas, y saliendo a toda prisa para no llegar al trabajo más tarde de lo razonable. Hoy, sin embargo, me he propuesto cambiar esta tendencia entrópica, que me deja todos los días con un ligero mal sabor de boca.

Ayer por la noche decidí que dedicaría mis dos o tres horas matutinas a solas con el ordenador para escribir en el blog, y para nada más que eso. Conecté al ordenador el pequeño disco USB de 60 GB que me acompaña a todas partes, y dejé abierto ocupando toda la pantalla el documento donde suelo escribir mis artículos antes de pasarlos al editor de WordPress. Sobre la mesa, entre el teclado y la pantalla, dejé el papel donde había anotado todas las ideas para artículos que se me habían ocurrido en un inspirado viaje de tren hacia el trabajo. Vamos, que puse delante de mis narices todo tipo de indicios sobre lo que tenía que hacer en el preciso momento en que me sentase frente al ordenador. Al principio me ha costado arrancar. No me decidía por la idea a desarrollar. Luego me he puesto con esta, y nada, ya llevo un buen rato escribiendo. Seguramente, si no lo hubiese hecho, aún estaría navegando por Internet, con avidez pero sin rumbo, y con la pesadumbre de no haber escrito una línea en toda la mañana.

Parece una trivialidad, pero para mí no lo es. Intentando ordenar mi entropía, he llegado a la conclusión de que tener claro lo que quieres o tienes que hacer al comenzar un periodo de tiempo determinado es uno de los principios de productividad personal más importantes. Para mí, los “periodos de tiempo determinados” comienzan siempre tras una interrupción: el día comienza tras la interrupción del sueño, la jornada laboral comienza tras la interrupción del viaje hasta la oficina, la tarde comienza tras la interrupción de la comida, el viaje de vuelta comienza tras la interrupción de la jornada laboral, el fin de semana comienza tras la interrupción de la semana laboral y la semana laboral comienza tras la interrupción del fin de semana. Esos son algunos de los grandes bloques de tiempo que configuran nuestra vida. Reflexionar con antelación sobre con qué vas a arrancar en cada uno de ellos puede darte una sensación de control bastante agradable. ¿A qué dedicarás mañana tus dos horitas personales frente al ordenador? ¿Con qué asunto importante intentarás mañana empezar tu día en el trabajo? ¿Cuáles son las actividades más adecuadas a tratar esta tarde tras la comida, en pleno periodo postpandrial, cuando ya no estarás tan despierto como quisieras? ¿Qué te vas a imprimir para leer en el tren de vuelta a casa? No se trata de desnaturalizar tu vida, planificando hasta el último detalle y matando a la improvisación. Ambos sabemos que los planes estrictos casi nunca se cumplen, y que sin improvisación no se llega muy lejos. Se trata de que, cuando llegue el momento, tu motor esté encendido, rugiendo, y listo para salir en la dirección que te hará ganar la carrera… o al menos, intentar llegar a la meta.

Hay otros bloques de tiempo mucho más pequeños, pero en los que el arranque también es importante. Son esos que inevitablemente se forman como consecuencia de las interrupciones no programadas: Suena el teléfono de tu mesa, y siempre parece que es más importante que cualquier cosa que estés haciendo, porque lo coges, dejas lo que haces, y lo coges; recibes la inoportuna visita de un compañero, y se vería como bastante descortés no atenderle, aunque no resulte descortés la interrupción arbitraria de tu concentración y de tu trabajo por su parte; estás intentando extraer información de tus aplicaciones online para un cliente que lo necesita con urgencia y resulta que al router ADSL de la oficina le ha dado por tostarse por alguna extraña razón… Cuántas veces te habrás preguntado tras alguna de estas interrupciones no programadas ¿y yo, qué leches estaba haciendo? Un estudio reciente ha determinado que el tiempo que se tarda en volver a concentrarse en una tarea tras una interrupción es de unos 15 minutos de media. Con cuatro interrupciones al día, ya has perdido una hora. ¿Qué puedes hacer ante esta situación? Lo primero es intentar evitar la interrupción (en lifehacker, sitio de culto, preguntaron a los usuarios cómo lo intentaban ellos), aunque eso, a no ser que quieras ser el inaccesible, el antipático, el borde de la oficina, es ciertamente complicado (bueno, los jefes muy jefes lo tienen un poco más fácil, como cuenta Carlos Blanco en su blog). Lo segundo, y más aplicable, es intentar reducir al mínimo el tiempo que te llevará volver a donde estabas. Quizás sea suficiente con apuntar en un papel, o un Post-it, dónde te quedaste y hacia donde ibas justo en el momento en que la interrupción entró por la puerta, sonó en tu teléfono o la proclamó el router. No sé. Voy a ponerlo en práctica y os cuento el resultado.

Despreciar el valor de ese momento crucial del arranque no sólo te hará perder tiempo pensando en cómo empezar cuando lo que deberías es estar empezando, sino que también abonará el terreno para que crezca fuerte y sana tu tendencia a la postergación. Y tú no quieres eso, ¿verdad?

4 Responses to “La importancia de un arranque planificado”


  1. 1 Milton! 1 \01UTC mayo \01UTC 2007 a las 4:09 am

    LLego al blog por el post de los mapas mentales… me gusta la manera de escribir, por lo que voy a la home y me encuentro este artículo que realmente me sirvió mucho en mi plan de reordenarme los tiempos, los motivos, los planes y etc para mi vida…

    Si yo fuera el que lo escribió y sería otro al que el artículo le sirvió como éste a mi, me gustaría que me lo dijera, así que acá estoy…

    Muy buen artículo! Gracias por compartirlo!

    Saludos!

  2. 2 alberto tell 1 \01UTC mayo \01UTC 2007 a las 12:24 pm

    He entrado por casualidad…o por causalidad en tu blog…no sé cual es la mejor definición….y ha sido un bloque de aire fresco y agradable………gracias por estar ahí y seguro que algo me sirve…desde Mallorca…un abrazo….alberto tell

    Mi blog está cutrecillo…pero…….

  3. 3 Nerashte 2 \02UTC octubre \02UTC 2008 a las 10:14 pm

    mmmmm… me temo q yo soy uno de esos compañeros coñazos q te distraen de tus quehaceres.. sorry

    Pa compensar te regalaré unos post-it

    Besissss

  4. 4 Me 12 \12UTC marzo \12UTC 2012 a las 12:52 am

    Entre a tu blog por respuestas a muchas cosas que ocurren en mis pensamiento, no sabia que el nombre era entropía, conocía el termino por mis clases de física, ya se que todo mi desorden de cosas que ocurren en mi menten tienen ese nombre, con la lectura de este post mi vida tomara un rumbo diferente porque es justo lo que queria escuchar para darme cuenta hacia donde quiero llegar.

    saludos desde Honduras

    Atte
    MS


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